HISTORIA

La Isla Orgánica abrió sus puertas el 5 de enero del año 1995 con la intención de atender, en horario diurno, al público de Ñuñoa con jugos naturales recién licuados, sándwiches novedosos y café de grano. Pero el lugar ha ido creciendo como los seres vivos, forjando su propia identidad. Desde ese mediodía, La Isla ha sido visitada y querida por muchas personas. Los cambios y acontecimientos se suceden con espontaneidad. No sabemos con certeza hacia donde vamos, pero queremos contribuir con este espacio a una existencia mas feliz.

 

 

AGRICULTURA ORGANICA URBANA

El proyecto más querido es la construcción de un pequeño huerto orgánico en uno de los patios de La Isla , que nos permite cultivar verduras a la vista del público y demostrar que en la ciudad también se puede.

Es también una oportunidad para reencontrarnos con el medio natural de un modo distinto a la plaza pública o al patio de la casa.

Las aves que circularon en el paisaje con ocasión de la grabación del spot de La Isla , pusieron huevos celestes y beiges que ofrecimos en el mesón de almuerzos. Lamentablemente tuvieron que ser devueltas al campo, porque los vecinos reclamaron: el gallo los despertaba a horas insospechadas.

Una pequeña huerta de plantas medicinales, nos provee de menta para preparar mojito, ruda para espantar malos espíritus y toronjil pa´ la pena, entre otras yerbas.


La Isla EN LA NOCHE

Cuando el sol se esconde, el bar se ilumina y aparece una gran variedad de bebidas espirituosas y ricos vinos chilenos.

Desde la cocina salen humeantes platos de vegetales salteados, panqueques,"ropa vieja", sándwiches y mariscos que se pueden compartir en el patio, el comedor o la cafetería que está cerca de la calle.

Vinos de distintas cepas, provenientes de viñedos orgánicos se han convertido, para los que les gusta conversar, en la alternativa predilecta, mientras picotean una tabla de quesos o de mariscos.

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DEVOLVIENDO LA DIGNIDAD A LA CASA

Cuando llegamos al lugar, no sospechamos que el pequeño local de la calle Irarrázabal continuaba hacia el fondo, para terminar en un inmenso patio en el que había un nogal, cinco palmeras y un peumo.

Intentos de modernidad de anteriores moradores, perdían de vista el adobe y las vigas de madera, pero al eliminar los "cielos falsos" y las molduras de aluminio, apareció la verdadera y vieja casa, que nos emocionó. Fue en ese momento que prometimos devolverle su dignidad. Comenzamos construyendo el corredor. Desde entonces la estamos recreando.




 

PARA LOS QUE CONOCIERON EL NOGAL
Inicialmente, un inmenso árbol cubría completamente el patio de La Isla de Ñuñoa Tenía 120 años. Un día amaneció literalmente muerto. La noche anterior, muchas personas estuvieron en el patio, y notaron que las ramas estaban muy bajas. Era que estaba recostándose. Al caer, atravesó el patio de La Isla rompiendo un pequeño vidrio, y su copa cayó sobre un automóvil del edificio del lado.

El viejo arbol está siempre presente, porque de su madera noble hemos fabricado tablas de nogal que llevan exquisiteces a la mesa. El resto, espera pacientemente para ser reciclado en muebles o esculturas
.

El Nogal
Una lección de nobleza y dignidad

Conoció completo el siglo veinte, soportando la
agresión gradual de la ciudad. Se mantuvo enorme y
discreto cumpliendo su ciclo biológico. Este árbol
inusual, nos dió una sombra densa que bajaba la
temperatura en varios grados celsius. Bajo sus
ramas, se compartieron ideas y sueños, nacieron
proyectos y amores. Hasta que en la madrugada
de un viernes de otoño, murió de muerte natural.
Noble, como fue, esperó a que todos se fueran y sin
testigos ni escándalos se desencajó de la tierra,
causando el menor daño.

Se tendió a descansar.

Otoño del 2000

 

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